jueves, 12 de septiembre de 2013

Nueva Moneda de Un Nuevo Sol: Arte Textil Paracas

El Banco Central de Reserva (BCR) puso en circulación la nueva moneda de un nuevo sol alusiva al “Arte Textil Paracas”, la cual forma parte de la serie numismática Riqueza y Orgullo del Perú.

Esta es la decimocuarta moneda de esta colección, de la que solo se emitirán 10 millones de unidades.


El ente emisor informó que la nueva moneda es de curso legal, por lo que podrá ser empleada en cualquier transacción económica y circulará de forma simultánea con las actuales.

En la parte central de la moneda se representa un diseño textil de la cultura Paracas, que se desarrolló en la región Ica entre los siglos V a. C. y I después de Cristo. Está fabricada de una aleación de alpaca y tiene el borde estriado.

Tejidos paracas.
Los tejidos de Paracas se encontraron en una necrópolis en Perú en los años 1920. La necrópolis albergaba 420 cuerpos que habían sido momificadas y envueltas en telas bordadas en 200–300 a. C.1 Los ejemplos en el Museo Británico muestran chamanes volando que sostienen cabezas cortadas por su pelo.

Estos tejidos se hicieron por pueblos sudamericanos antes del auge de imperios como los incas o los aztecas. Tienen colores vivos y muestran evidencia tanto de diseño como de estilo. El tema de estas imágenes son criaturas sobrenaturales o chamanes quienes usan sus manos sosteniendo cabezas humanas cortadas mientras sus alas los transportan como pájaros. Puede que se pretendiera representarlas mientras los espíritus las llevan al otro mundo o que estas figuras representen los espíritus mismos.

El pueblo que creó estos tejidos tenía una sociedad compleja. Hay evidencias de cerámica, pesca y agricultura. Había artesanos que podían hacer cuchillos de obsidiana, joyería de oro1 así como comprender todas las complejidades de tejer.

Los tejidos se fabricaron con lana y algodón. Se cree que la lana es de alpaca o llama. Se tiñeron con tintes naturales que inusualmente habían mantenido su color durante más de dos mil años. La conservación de los colores se atribuye a las condiciones de aridez con la falta de daño que usualmente causaría la luz solar.

Los fragmentos menores ilustrados aquí han sido tomados de grandes piezas de tela4 que se usaban para envolver los cuerpos de los muertos. Estas telas llegaban a los 34 metros y habrían requerido una significativa organización de gente para realizarlos. Los cuerpos se encontraron en grupos de 40 o 50 como si fueran criptas familiares que han sido usadas a lo largo de varias generaciones.

Una de las excepcionales cualidades de los cráneos que se encontraron es que muchos de ellos han sido distorsionados de maneras poco habituales. Esta distorsión se logra atando tablas y pesos al cráneo conforme van creciendo. Otras distorsiones se deben al proceso de trepanación en los lugares en que se perforaron agujeros en los cráneos de personas vivas. Un examen de estos agujeros muestra que habían curado y que los pacientes no murieron cuando este proceso se aplicó. Museos en Perú como el Museo Regional de Ica muestran tanto los cráneos y como los tejidos que se encontraban alrededor de ellos.

La textilería es uno de los productos más destacados de la cultura paracas. Las tumbas halladas en Cerro Colorado («Paracas Cavernas») constituyen la fuente principal de donde provienen las muestras del arte textil paracas. Están confeccionadas con algodón (blanco y pardo oscuro) y de lana de camélidos. A modo de complemento se usaban pelos humanos y fibras vegetales.

Se teñían los hilos con sustancias de diversos colores. También coloreaban las telas después de su confección. Otra técnica de decoración fue el bordado, aunque esta se realizaría más profusamente y con resultados más espléndidos en Paracas-Necrópolis.

En cuanto a las figuras decorativas, estas representan seres míticos y motivos simbólicos, generalmente en formas geométricas de estilo rígido, pero todo realizado con gran sentido artístico. En especial, una figura se repite constantemente: el denominado Ser Oculado, representado en cuerpo entero o solo su cabeza. Tiene los ojos desorbitados, la boca felina y el cuerpo cubierto de símbolos que a veces se desprenden y cobran vida.

Pero indudablemente los mantos o tejidos más esplendorosos corresponden a Paracas-Necrópolis, aunque esta pertenece en realidad a la cultura Topará.


La necrópolis de la que procede el tejido de Paracas fue descubierta por Julio C. Tello en los años veinte. Tello visitó por primera vez el yacimiento el 26 de julio de 1925 siguiendo un sendero que había comenzado en 1915 cuando compró tejidos antiguos en Pisco (Perú). El 25 de octubre de 1927, Tello y su equipo descubrieron los primeros de cientos de enterramientos ceremoniales en grupos momificados. Tello descubrió una necrópolis que contenía cuerpos que estaban sentados en cestos. Alrededor de cada uno de los cuerpos había amplias telas que incluían mucho algodón tejido que estaba decorado con bordados de lana.

Se construyó un museo a propósito cerca de Paracas a petición del presidente Benavides quien en agosto de 1938 autorizó a Tello a construir un museo para albergar los 380 tejidos que Tello y su equipo habían conservado. Fueron capaces de exponer más de 180 tejidos. La conservación de ellos obtuvo fondos de la Fundación Rockefeller.

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